El pacifismo rechaza sin tapujos y valientemente cualquier consigna del tipo «¡Enviad más armamento!» en cualquier guerra, iniciada o en proyecto, porque sabe de la demostrada eficacia de la defensa sin armas (que propone utilizar con decisión y organización adecuada) y de su mayoritarios éxitos (revelados por estudios muy poco conocidos, por desgracia, pero realizados siguiendo escrupulosos criterios científicos). Seguimos aquí, por tanto, desgranando un hipotético diálogo entre un supuesto escéptico, alter ego de la autora de un texto, en el que ha colaborado el Movimiento Pacifista Ucraniano, que defiende esas vías desarmada.
[La investigadora y profesora noruega Majken Jul Sørensen intenta explicar lo que cree que podría ocurrir en el caso, muy improbable, de que la gente en Ucrania decidiera poner fin a la lucha armada en la guerra y pasar a luchar exclusivamente con la resistencia no armada y la noviolencia. Su interés por los movimientos noviolentos y por la transformación de conflictos, y, por tanto, por temas como el pacifismo y el militarismo, se ha centrado en gran medida en quienes participan en esos movimientos, en sus experiencias y la capacidad de personas y grupos para crear cambios desde abajo.
En línea con nuestro interés en difundir la relevancia histórica del trabajo Porqué funciona la resistencia civil: la lógica estratégica del conflicto noviolento , de Chenoweth y Stephan, hemos decidido igualmente traducir y publicar el texto de la profesora y pacifista noruega Majken Jul Sørensen titulado El pacifismo hoy: un diálogo sobre alternativas a la guerra en Ucrania , en distintas entregas. A la primera entrega inicial de la traducción Diálogo: alternativas a la guerra en Uncrania se puede acudir para localizar enlazadas la totalidad de las entregas que, como ésta cuarta de ahora, estamos publicando.]
Pacifismo, militarismo y exportación de armas
El Escéptico: Sigues hablando del militarismo como un problema y argumentas a favor de la lucha desarmada. Pero o el pueblo ucraniano no sabe nada de esto, o si lo saben, piensan que es demasiado tarde. ¡En este momento, debemos ayudar al pueblo ucraniano a sobrevivir dándoles las armas que exigen!
Majken: No estoy de acuerdo, no deberíamos enviar ningún arma, porque no ayuda a que las gentes de Ucrania sobrevivan. Creo que tenemos la obligación de apoyar los esfuerzos para crear la paz, y apoyar a todas las voces que se alzan a favor de la democracia, los derechos humanos, la justicia y el respeto por la vida humana, no importa si son de Ucrania, Rusia o de cualquier otro lugar. Para mí no tiene sentido enviar armas cuando sabemos que eso sólo va a prolongar el sufrimiento y hacer cualquier perspectiva futura de coexistencia pacífica más difícil. No apoyo el envío de armas ya que pienso que es un camino a seguir peligroso.
El Escéptico: Creo que pareces muy paternalista ahora, ¿no?
Majken: Puedo aceptar tu idea de que soy paternalista, porque esta exigencia de armas es un resultado del militarismo. El militarismo puede ser equiparado a una enfermedad infecciosa que provoca una pandemia. Cuando todo el mundo a tu alrededor parece creer que una respuesta militar es la única opción, es difícil ponerse en pie y decir “la guerra nunca va a solucionar esta situación”. Si todo lo que tienes en la caja de herramientas es un martillo, es muy posible que el mundo te parezca un clavo. El militarismo está totalmente omnipresente en casi todas las sociedades existentes hoy.
Si todo lo que tienes en la caja de herramientas es un martillo, es muy posible que el mundo te parezca un clavo. El militarismo está totalmente omnipresente en casi todas las sociedades existentes hoy.
Las personas militaristas idealizan la violencia y la lucha armada en películas, literatura y discursos políticos. En esas sociedades casi no hay espacio para las voces pacifistas o antimilitaristas. En mi lado del mundo, que se propugna como tolerante, liberal y democrático, incluso los medios de comunicación que tradicionalmente han sido antimilitaristas, o al menos escépticos hacia la guerra, están gritando “enviad más armamento a Ucrania”.
Cuando escuchas a los medios de comunicación de masas y todo lo que oyes es “enviad más armamento”, y las personas en tu vecindario dicen “por supuesto que tienen un derecho a defenderse por medios militares”, hay que tener mucha valentía para ir a contracorriente.

Sin embargo, si tienes más de una herramienta en tu caja de herramientas, o al menos eres consciente de que existen otras herramientas, pues imaginar que un martillo puede no ser la herramienta más apropiada si quieres partir en dos un trozo de madera se hace más fácil. Así que una sierra puede ser más eficiente. De la misma manera, si te preocupa que tu país pueda ser invadido por un país vecino fuertemente armado, la mejor manera de prepararte para defenderte puede que no sea contraatacar con los mismos medios, sino prepararte para utilizar herramientas como huelgas y boicots, y tenerlas bien arriba en tu caja de herramientas.
El Escéptico: Ni siquiera me pararía a considerar eso de lo que hablas como “herramientas”. Hay una buena razón por la que las guerras son tan predominantes. Un poder militar superior es la mejor herramienta para finalizar los conflictos.
Majken: No me sorprende tu comentario, porque en las sociedades modernas, el nacionalismo y el militarismo van de la mano y el militarismo es totalmente dominante. Tenemos una abrumadora industria de armamento, con accionistas que se benefician de la guerra y la preparación de la guerra y obtienen sumas de dinero increíbles. El militarismo domina totalmente los relatos de la historia, en los medios de comunicación y más allá.
Por alguna razón que para mí es un misterio, tanta gente compra la narrativa de que la guerra es la mejor manera de crear la paz. Tomemos la situación actual en Israel y Palestina como ejemplo: comprendo que la gente en Israel se paralizara y aterrorizara con el ataque de Hamás a los civiles israelíes el 7 de octubre de 2023. Condeno rotundamente lo que Hamás hizo, por lo que hasta ahora he dicho debería ser obvio que siempre condenaré toda violencia, sin importar quién esté detrás. Siento compasión por las víctimas y sus familias que sufrieron esta trágica pérdida.
Antes hemos hablado acerca de que el número de civiles que han muerto en Ucrania parece inusualmente bajo para las guerras modernas. En Gaza es extremadamente elevado
El ataque de Hamás fue la mecha para una guerra de venganza contra Gaza que es absolutamente desproporcionada con respecto a lo que Hamás hizo, matando a miles de hombres, mujeres, niños y niñas palestinas en Gaza, y siento la misma compasión por estas víctimas y sus familias. Antes hemos hablado acerca de que el número de civiles que han muerto en Ucrania parece inusualmente bajo para las guerras modernas. En Gaza es extremadamente elevado.
Las personas en la política israelí afirmaron que la intención de la guerra era “borrar del mapa” a Hamás, pero no encuentro la manera de comprender porqué tanta gente cree que esta guerra de venganza es justa y necesaria. Para mí es todavía más desconcertante el que en realidad parecen creer que les pueda acercar más a la paz en el futuro. La gente palestina que ha sido bombardeada no va a sentarse de forma pasiva y aceptar su destino. Cada una de las bombas que Israel está soltando es el combustible para un mayor odio y sed de venganza a su vez. Incluso si el ejército israelí pudiera eliminar a Hamás, nuevas organizaciones de resistencia palestinas surgirían con el tiempo.
Cada una de las bombas que Israel está soltando es el combustible para un mayor odio y sed de venganza a su vez. Incluso si el ejército israelí pudiera eliminar a Hamás, nuevas organizaciones de resistencia palestinas surgirían con el tiempo.
Israel ha estado dirigiendo una ocupación de Gaza y Cisjordania desde 1967, lo que es condenado enérgicamente por la ONU. El ataque de Hamás fue una de las consecuencias de esta ocupación ilegal en curso. Es interesante el que esta ocupación no haya causado sanciones internacionales y el aislamiento de Israel, lo cual ocurre con la mayoría de otros países que ocupan uno vecino, como hemos visto con Rusia. La razón por la que Israel ha sido tratado de forma diferente es por supuesto el Holocausto contra los judíos durante la SGM, lo que fue la causa directa de la creación del estado de Israel en 1948. Debido a las circunstancias que llevaron a la creación de Israel, este país es un estado extremadamente militarizado. La mayoría de la ciudadanía israelí cree que un ejército fuerte es la mejor protección, pero es aquí donde me es imposible comprender su razonamiento.
Si un estado mantiene una ocupación durante décadas, el pueblo ocupado va a odiar al ocupante. De la misma manera que en Ucrania, utilizarán cualquier medio disponible para luchar contra esa ocupación. A lo largo de los años, el pueblo palestino ha probado la lucha noviolenta y la armada, ninguna de ellas con mucho éxito. Aún así, los fracasos producidos hasta ahora no evitarán que el pueblo palestino continúe resistiendo. Si el pueblo israelí tiene suerte, el palestino se dará cuenta que su arma más poderosa va a ser la resistencia noviolenta, aunque me temo que esto no será lo que ocurra en primer lugar.
El Escéptico: O sea, este es otro ejemplo de que no funciona tu noviolencia…
Majken: Me encantará hablar contigo en más profundidad acerca de Israel/Palestina en otra ocasión, y explorar las posibilidades de llevar a cabo una lucha noviolenta, pero este no es el momento. Lo que quiero resaltar es que un pueblo ocupado se vuelve en contra, y continúa volviéndose en contra. No se puede eliminar el espíritu de lucha sin eliminar a todas las personas con un genocidio. Así que, si el pueblo israelí quiere la paz, tiene que encontrar la manera de vivir con quienes tienen cerca con respeto mutuo, porque en caso contrario los ciclos de violencia simplemente se repetirán.
Así que, si el pueblo israelí quiere la paz, tiene que encontrar la manera de vivir con quienes tienen cerca con respeto mutuo, porque en caso contrario los ciclos de violencia simplemente se repetirán.
Hay todo un campo dentro de los estudios de paz para aprender a afrontar la reconciliación y la coexistencia pacífica.[1] Dentro de Israel, hay unas pocas voces valientes que hablan de esto, sin embargo son una minoría muy exigua y ridícula. Allí donde el militarismo prevalece, las voces pacifistas siempre han existido expresando una crítica hacia el militarismo y la guerra, aunque sean extremadamente raras y luchen por ser escuchadas. Mostrar una visión pacifista es una forma de asegurarse de que te etiqueten como una persona “naif” y algunas veces también “traidora”, en Israel además de en cualquier otra sociedad militarizada.
El Escéptico: ¿Entonces tú y otras personas lo hacéis a pesar de eso?
Majken: Sólo puedo hablar por mí misma y no pretendo hablar por todas las personas pacifistas. En mi opinión, la humanidad merece vivir en un mundo en el que los conflictos se afronten sin violencia, y en el que nos esforcemos en transformarnos y transformar a nuestras sociedades con el fin de vivir tan en paz todas las personas juntas como sea posible. Soy plenamente consciente de que no veré predominar las posiciones pacifistas en el tiempo que me quede, y sin embargo, alguien tiene que procurar que estas ideas tengan vida, especialmente en las épocas en las que el militarismo es progresivamente más dominante. Una manera de asegurar que las alternativas a la guerra no se olvidan cuando aumenta el militarismo es seguir hablando y escribir públicamente acerca de ellas.
Una manera de asegurar que las alternativas a la guerra no se olvidan cuando aumenta el militarismo es seguir hablando y escribir públicamente acerca de ellas.
Aún cuando pertenezca a una minoría y parezca que me dé de cabezazos contra una pared, considero que es mi obligación poner el foco sobre opciones y escenarios diferentes, incluso si ello continúa siendo especulación y esté basado en el “y si”. El error más extendido cuando se contempla el pacifismo es asociarlo con la pasividad, puesto que espero haber logrado convencerte de que la noviolencia va de participar activamente en un conflicto. El que la gente comience a imaginar que el mundo puede ser de hecho diferente es un primer paso esencial para que tenga lugar cualquier cambio. El que se nos ridiculice como personas ingenuas es un precio a pagar muy bajo, especialmente en comparación con todas aquellas personas que sufren de forma horrible como consecuencia de una guerra.
El Escéptico: ¿Has sido siempre pacifista?
Majken: Encontré el término en el que estaba pensando cuando tenía unos trece o catorce. No sabía de nadie que fuera pacifista o antimilitarista, y en realidad no sé de donde vinieron las ideas en un primer momento. Leía mucho, y tenía una profunda sensación de que la guerra estaba mal y no tenía sentido y de que tenía que haber otros caminos. En 1989, tenía doce años, y seguía la ocupación de la Plaza de Tiananmen por parte de estudiantes en China a través el periódico de mi padre. Las personas trabajadoras y estudiantes de China estaban enfrentándose directamente a un régimen autoritario y exigiendo democracia. Después, ese año cayó el Muro de Berlín, dando por terminada la Guerra Fría y aportando una sensación de esperanza y optimismo. Todo terminó trágicamente en la Plaza de Tiananmen cuando el colectivo obrero y de estudiantes fue asesinado por el régimen chino.
Aún así, me mostró el poder que tenía la así llamada gente común. Si se mantiene unida, la gente puede desafiar de manera decisiva incluso a la dictadura más brutal.
Aún así, me mostró el poder que tenía la así llamada gente común. Si se mantiene unida, la gente puede desafiar de manera decisiva incluso a la dictadura más brutal. Por pura coincidencia, me topé con una revista pacifista en la biblioteca local, y comencé a leer más acerca del pacifismo y la noviolencia, y eso me pareció que encajaba. A continuación me impliqué en un grupo de paz local y encontré a personas con ideas similares. Mucho más tarde, al estudiar la teoría de la acción noviolenta, he encontrado las palabras para expresar mis convicciones y cuanto más aprendo, más convencida estoy de reconocerme como pacifista.
El Escéptico: Parece como si hubieras sencillamente estado buscando los estudios que apoyen tu visión e ignoraras lo demás.
Majken: Si hubiera sido así, habría sido una científica social muy mala, y no creo que mi carrera en el mundo académico hubiera durado mucho. Tomar posición de forma personal y mantenerla de forma abierta precisamente significa que tengo que ahondar en mis razonamientos. Quien investiga y apoya la guerra y la lucha armada también tienen una opinión, sin embargo pocas veces se les acusa de ser parciales mientras expresen lo que “todo el mundo” sabe que es verdad. Esto es también una consecuencia de militarismo dominante en nuestras sociedades.
El Escéptico: Cuando tuvo lugar la invasión de Ucrania, ¿no te hizo dudar de tu creencia en que la guerra está mal?
Majken: Claro, me hizo tener en consideración si algo había cambiado en mi razonamiento, y por eso estamos teniendo ahora esta conversación. Pero cuanto más pienso en lo que está sucediendo, más convencida me vuelvo en que la guerra no es una solución.
El Escéptico: Pero otras personas que fueron críticas con la guerra han cambiado y ahora apoyan la guerra y las exportaciones de armas.
Majken: Lo sé. Los actos de agresión como la invasión rusa pueden hacer que las personas pacifistas cambien de opinión. La Guerra Civil española en los años 30 hizo que una cantidad considerable de pacifistas dudaran de sus creencias, y comenzaron a apoyar la lucha armada contra los fascistas en España puesto que no veían otra opción. De igual manera, la invasión nazi de unos cuantos países europeos a finales de los 30 y en los 40 hizo difícil defender el pacifismo.
El Escéptico: Entonces, ¿es que estás siendo obstinada, mientras que esas personas tuvieron una mentalidad más abierta?
Majken: Creo que el pacifismo antes estaba en gran medida fundado en creencias morales individuales, ese “No quiero quitarle la vida a nadie”. Cuando la gente se dio cuenta de que algo que era muy querido estaba siendo atacado, quisieron contribuir también a la lucha, y no conocían ningún otro medio para luchar. Aunque comparto totalmente la creencia de que estar en guerra está moralmente equivocado, mi defensa del pacifismo no es sólo individual. Mi preocupación principal no es que evite matar a otras personas, más bien es lo que sabemos como sociedad acerca de la violencia y el conflicto.
Por “pacifismo pragmático” se refieren al compromiso por principio con la noviolencia que no está fundamentado en razonamientos morales sino en una comprensión realista de la política y que tiene en cuenta el conocimiento actual acerca de la noviolencia.
Hasta ahora tú y yo apenas hemos hablado acerca de moralidad sino acerca de la eficiencia de la noviolencia y las consecuencias devastadoras de estar en guerra. Esto quiere decir que puedes tomar parte por completo en la lucha noviolenta y llamar la atención acerca de los aspectos problemáticos de la confrontación militar, aunque no tengas la certeza de si quieres llamarte pacifista o antimilitarista. Hoy tenemos un conocimiento acerca de la lucha desarmada que no existía previamente, a lo que autores y autoras se refieren como “pacifismo pragmático”. Por “pacifismo pragmático” se refieren al compromiso por principio con la noviolencia que no está fundamentado en razonamientos morales sino en una comprensión realista de la política y que tiene en cuenta el conocimiento actual acerca de la noviolencia. Esas personas defienden que no es que la gente pacifista es ingenua y está confundida, sino que lo es quien se define como militarista pues cree que la guerra traerá la paz. Quienes tienen unas expectativas irreales acerca de lo que se puede lograr con la violencia.[2]
El Escéptico: ¿Significa esto que eres optimista acerca del futuro del pacifismo?
Majken: Como he dicho, el argumento moral del pacifismo no es tan importante como solía ser, así que quizás este convirtiéndose cada vez más en irrelevante si eres pacifista o no. Todavía me llamo pacifista porque el componente moral es vital para mí, y la disciplina noviolenta es intrínseca a la lucha noviolenta. En mi opinión, será más fácil para un movimiento el defender la disciplina noviolenta si el negarse a hacer daño viene de una creencia moral, y no es un cálculo de eficacia sin más. Las personas a las que te enfrentas probablemente creen también en tu sinceridad si ven que tu compromiso con la noviolencia es profundo, más que una elección táctica en un momento dado. Algunas veces los enfoques estratégicos y de principios hacia la noviolencia se presentan enfrentados como si haya que elegir entre principios y buenas estrategias. Sin embargo, líderes de luchas noviolentas como Gandhi y Martin Luther King que tuvieron compromisos muy de principios con la noviolencia fueron también estrategas geniales. Sus percepciones demostraron que la contraposición entre principios y estrategia es absolutamente artificial.
El Escéptico: Vale, volveremos luego a la forma en la que las acciones noviolentas son percibidas por el otro bando, pero no respondiste a mi pregunta acerca del futuro del pacifismo. ¿Eres optimista?
Majken: En cuanto al futuro, depende de a cuánto tiempo más allá te refieres. Si hablamos acerca de la próxima década como “el futuro”, desafortunadamente no soy optimista. No veo ningún fin cercano a las guerras y ocupaciones de Ucrania, Gaza y Cisjordania, y estas guerras van a tener un impacto considerable en las políticas globales en el futuro previsible. Aún así, a largo plazo soy optimista acerca del futuro del pacifismo y la lucha noviolenta. Se debería tener siempre cuidado con las predicciones, pero creo que un creciente número de personas se darán cuenta en la próxima década de que estas guerras no van a traer una coexistencia pacífica. Como consecuencia, buscarán otras soluciones y les inspirarán la lucha noviolenta y el pacifismo.
El Escéptico: De acuerdo, ahora quiero cambiar de tema y tratar la cuestión que encuentro más problemática con el pacifismo. ¿Qué harías si tú o alguien que quieres fuera atacado físicamente en la calle? ¿Pondrías sin más la otra mejilla y dejarías que te violaran y que mataran a los que quieres?
Majken: Nadie sabe como reaccionamos en situaciones como estas hasta que nos enfrentamos a ellas. Muchas víctimas de violación son incapaces de contraatacar, y no creo que deberíamos nunca culpar a las víctimas por quedarse paralizadas cuando están aterrorizadas. Tengo amistades que han logrado apaciguar a atacantes que llevaban cuchillos, pero no sé si tendría el suficiente valor para intentarlo. Si fuera atacada, espero por supuesto que intentaría alejarme corriendo tan rápido como pudiera, y si no fuera suficiente, intentar defenderme. Si tuviera la oportunidad, probablemente usaría también fuerza física para parar y contener a quien me atacara. Agradecería a cualquiera que viniese a salvarme. Con esta respuesta, difiero de esos pacifistas que piensan que toda la violencia está mal, también como autodefensa personal. Podrían incluso decir que no soy en realidad una pacifista. Sin embargo, bajo mi punto de vista hay bastante trecho entre golpear a alguien con tus propias manos o intentar sacarles sus ojos con tus uñas, a matarle.
El Escéptico: ¿Significa esto que piensas que está bien usar algo de violencia en autodefenderte?
Majken: Cuando hablamos de violencia entre individuos, una cantidad proporcionada de fuerza física para contener a quien te ataca puede ser necesaria. Sin embargo, baso mi seguridad en vivir en una comunidad en paz donde la mayoría de la gente no sea atacada en su vida y en la que la violencia por arma de fuego sea relativamente escasa. Si creyera que mi seguridad estuviera basada en mi capacidad para autodefenderme físicamente, debería haber practicado artes marciales o haber defendido el derecho a portar armas. En cambio, creo que la autodefensa armada es contraproducente, puesto que eso significa que haya muchas más armas en circulación en la sociedad, y el riesgo de que las personas mueran por accidente aumente enormemente.
Eso tiene un paralelismo con los riesgos del militarismo de los que hemos hablado antes, y de cómo el militarismo es como una pandemia. Si todo lo que escuchas es que las armas son la solución, pues te olvidas acerca de todas estas otras formas por las que la seguridad se crea a través de las relaciones sociales de las que eres parte, cuán importante es ser capaz de comunicarte y respetar a con quien compartes vecindario. Incluso si tienes desacuerdos, es crucial intentar comprender la situación desde su perspectiva, para comprender mejor porqué actúan en la forma en la que lo hacen.
El Escéptico: Pero tu ejemplo del uso de fuerza física para contener a quien te ataca es exactamente lo que ocurre en Ucrania. ¡Un país pequeño que está siendo atacado por un matón!
Majken: Cuando hablamos acerca de la guerra, es a una escala completamente diferente, y las consecuencias son mucho más difíciles de predecir. Si me atacan y uso una piedra cercana para defenderme, sé exactamente que golpearé a mi atacante y a nadie más. En una guerra, nunca puedes tener la certeza acerca de dónde tus bombas y misiles aterrizarán, y quien va a sufrir como consecuencia de tus acciones. Los efectos secundarios potenciales son tan catastróficos en guerra que las situaciones no pueden compararse. Tu pregunta también nos lleva a un tema que no hemos debatido todavía: has comparado a Rusia con un matón que atacó a la pequeña Ucrania, pero con esta comparación, pasas por alto una visión más amplia.
Imagen destacada de esta entrada: Acción en contra del envío de armas a la guerra en Ucrania y por la acogida de la deserción y la objeción a la guerra, llevada a cabo por integrantes de la campaña Insumisión a las guerras (lanzada a raiz de la invasión de Ucrania por Rusia) y respaldando la campaña internacional Object War Campaign. La acción se llevó a cabo en el primer aniversario de la invasión, mediante un bloqueo simbólico de la entrada principal del cuartel militar de Casetas (Agrupación Logística AALOG 41 de Zaragoza, Aragón), que albergaba los tanques deteriorados que estaban siendo puestos en marcha (sólo en arreglar 10 ya se decicaron 4’1 millones de €) para ser entregados al gobierno ucraniano.
Ver por ejemplo estos estudios clásicos: John Paul Lederach, Construyendo la Paz: Reconciliación Sostenible en Sociedades Divididas / Builiding Peace: Sustainable Reconciliation in Divided Societies (Washington D.C.: United States Institute of Peace Press, 1997); Andrew Rigby, Justicia y Reconciliación: Después de la Violencia / Justice and Reconciliation: After the Violence (Boulder, Colo.: L.Rienner, 2001); Antonia Handler Chayes y Martha MInow, Imagina la Coexistencia: Restaurando la Humanidad después del Conflicto Étnico Violento / Imagine Coexistence: Restoring Humanity after Violent Ethnic Conflict, 1ª ed. (San Francisco: Jossey-Bass, 2003). ↑
Dustin Ells Howes, “El Fracaso del Pacifismo y el Éxito de la Noviolencia” / “The Failure of Pacifism and the Success of Nonviolence,” Perspectivas acerca de la Política / Perspectives on Politics 11, nº 02 (2013). ↑