Cuando se trataba de los derechos de los objetores de conciencia y la insumisión, Rudi Friedrich era la primera persona a la que acudir en Alemania y, probablemente, en el resto del mundo actualmente. A principios de la década de 1990, transformó una red de apoyo de vocación internacional de objetores de conciencia, anteriormente informal, en una asociación organizada de asesoramiento y ayuda, Connection e. V., de la que fue un importante «espíritu rector» a lo largo de toda su vida y hasta su abrupto final. El pacifista sufrió un accidente a mediados de julio de este año mientras hacía senderismo en los Alpes, cerca de Como. El servicio de rescate de montaña, alertado, encontró a Friedrich muerto en un barranco. Tenía 60 años y su trabajo rechazando la guerra será recordado siempre como de un incalculable valor.
El dolor entre la gente compañera de Friedrich en el movimiento pacifista antimilitarista fue inmenso. «Casi nadie tenía tan buenos contactos con los objetores de conciencia de todo el mundo como Rudi», explicó Bernd Drücke, del periódico mensual anarcopacifista Graswurzelrevolution.
Una sociedad noviolenta y sin dominación: ese era el credo político de Friedrich en su incansable trabajo por los derechos de quienes rechazaban el servicio militar o tomaban en la práctica la vía de la deserción. Friedrich siempre subrayó que se trataba de apoyar a quienes rechazaban la guerra y el servicio militar, en todos los frentes, en cualquier lugar del planeta.
Universal e incondicional
Por lo tanto, era lógico que, tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, Connection defendiera con vehemencia tanto a los objetores de conciencia como a los desertores rusos y ucranianos y fue en ese momento cuando tuvimos desde Mambrú un contacto directo con él, coordinándonos y colaborando para tener los materiales de la «Object War Campaign» disponibles en castellano desde el primer momento para todo el mundo: gracias a esa coordinación por e-mail con Rudi, tradujeron al castellano sus materiales graficos y nosotras les tradujimos algún texto.


Por otro lado, para Friedrich era especialmente importante que los rusos que se negaban a combatir obtuvieran asilo en Alemania. «Han decidido no participar en esta guerra, y eso debería apoyarse», declaró al diario taz en febrero de 2025. También reclamó el derecho de los ucranianos a sustraerse de la guerra. En aquel momento se habían documentado 600 procedimientos contra objetores de conciencia ucranianos. «Y hay muchos más procesos contra desertores. Se enfrentan a años de prisión o a volver al frente».
Para él, el derecho a la objeción de conciencia era universal e incondicional. Y luchó por ello.
Rechazando la guerra: «conectando» apoyos
Precisamente Rudi Friedrich eligió el nombre «Connection» (Conexión en inglés) porque la organización nació con una vocación internacional. Pretendía simbolizar dos pilares:
Red de apoyo
La idea de que la gente que opta por la objeción de conciencia o la deserción no está sola. La organización actúa como el «punto de conexión» entre las personas que huyen de la guerra en sus países (como Turquía, Rusia o Eritrea) y la gente de la abogacía, activistas y redes de asilo en Europa.
Solidaridad internacional
El nombre recalca que la resistencia a la guerra es un esfuerzo global que requiere conectar movimientos de paz de distintos países para que tengan fuerza política. Ejemplificando ambos pilares, diremos que la «Object War Campaign» de Conection e.V. duplicó sus apoyos para reclamar a las autoridades europeas protección a personas objetoras y desertoras , alcanzado más de 50.000 firmas, gracias a su mención en una de las históricas manifestaciones en Roma tras la invasión de Ucrania.
En el estado español no se apreció la importancia de hacer eso mismo en una convocatoria estatal de manifestaciones variopintas en el primer aniversario de esa guerra que se llevarían a cabo por esas mismas fechas y los resultados, por tanto, fueron, desafortunadamente, más discretos, en el apoyo a esa campaña. Desde mambru.info, sin embargo, siempre hemos apostado por apoyar iniciativas concretas de respaldo a las resistencias civiles a la guerra y a las campañas igualmente de apoyo, protección y asilo a la objeción de conciencia, la insumisión y la deserción.
Tras la muerte de Rudi en julio de este 2025 que finaliza hoy, mucha de su gente compañera escribieron que el nombre de la organización, precisamente, era una descripción perfecta de la actitud, vital y política, del propio Rudi. Lo llamaban «el gran conector» (the connector) porque:
· Conectaba la política con la ayuda humanitaria directa.
· Conectaba a activistas de bandos enemigos (como objetores rusos y ucranianos) bajo una misma causa de paz.
· Y hasta conectaba su faceta de músico de jazz (donde la conexión entre músicos es vital) con su labor activista, como hizo por ejemplo, hasta bien recientemente, en la lectura escénica antimilitarista «Run, soldier, run».
Obituarios
Estoy conmocionado por la muerte de Rudi Friedrich, el espíritu rector de Connection e.V. (Nota de mambrú: aquí el obituario de su organización).
Lo conozco desde hace más de 30 años, cuando aún era miembro del algo obstinado grupo DFG-VK de Offenbach.
Cuando la asociación federal no quiso centrarse en la objeción de conciencia y la deserción, fundó junto con Franz Nadler y Jens, Connection e.V., una pequeña asociación con una red internacional cada vez mayor de opositores a la guerra (y al servicio militar).
A finales de la década de 1990 traduje algunos artículos del español al alemán para el boletín informativo. Y a partir de 2006 lo vi en algunas conferencias de la WRI.
Probablemente hay pocas personas que supieran tanto sobre la objeción de conciencia y la deserción como Rudi. Con una calma estoica, realizaba su agotador trabajo y encontraba el equilibrio tocando la trompeta y la guitarra, por ejemplo, en la lectura escénica «Run Soldier Run».
La última vez que vi esta lectura fue el 3 de octubre de 2023 en Heidelberg, pero entretanto también había hablado con él por teléfono a través de ObjectWar.
Otra forma de compensar era, evidentemente, el senderismo, actividad en la que ahora, demasiado pronto, encontró la muerte.
Estoy infinitamente triste y pienso en su mujer y sus hijos.
Stephan Brües, copresidente de la BSV y representante de la BSV en la WRI
Mi foto lo muestra en la lectura «Run Soldier Run» en la Karlstorbahnhof de Heidelberg el 3 de octubre de 2023.
Otro obituario: una apenada y preocupada mirada bielorrusa
Y gracias por estar a nuestro lado, cuando pocos se atrevieron a hacerlo.
Cuando comenzó la guerra en Ucrania, nos encontramos ante una elección moral imposible, que no dejaba lugar a dudas. Como defensores de los derechos humanos bielorrusos, decidimos actuar. Sin saber el coste total de la lucha, elegimos hacer todo lo que estuviera en nuestra mano para evitar que el ejército bielorruso se uniera a la guerra de Putin. Solo sabíamos esto: que la guerra no era nuestro camino y que todo hombre bielorruso tiene derecho a decir no a la violencia, no a las armas y no a convertirse en una herramienta de destrucción en la guerra.
Debo confesar que, en aquel momento, nunca había oído hablar de la «objeción de conciencia» como concepto político o de derechos humanos. Nunca había pensado en los derechos de los hombres. Soy feminista. Hasta entonces, todo mi trabajo se había centrado en proteger a las mujeres y los niños. Defender el derecho de los hombres bielorrusos a negarse a cumplir el servicio militar era un camino completamente nuevo y desconocido para mí.
Y ese camino resultó ser más empinado y traicionero de lo que jamás hubiera imaginado.
No solo nos enfrentamos a la hostilidad esperada del régimen bielorruso y sus aliados, sino que también encontramos una resistencia inesperada por parte de gobiernos que dicen defender los derechos humanos. Incluso en Lituania, donde vivo en el exilio, nuestra campaña fue a menudo malinterpretada, minimizada o atacada.
Y, sin embargo, al principio, cuando esta lucha aún era joven e incierta, hubo una persona que se mantuvo a nuestro lado, de forma discreta pero firme.
Esa persona era Rudi Friedrich.

Rudi no alzaba la voz ni intentaba dominar la conversación. No nos daba lecciones. Simplemente escuchaba y luego, con una sonrisa tranquila y cálida, decía algo que nunca olvidaré:
«Los bielorrusos también tienen derecho a no ir a la guerra.
No solo los rusos. No solo los ucranianos. También los bielorrusos».
Esa frase, tan simple y, sin embargo, tan radical, nos dio fuerzas para continuar. En un mundo en el que las fronteras se trazan con sangre y los principios a menudo se derrumban bajo la presión, Rudi nos dio una razón para creer que la paz no es ingenua, sino necesaria, y que la resistencia, incluso en silencio, importa.
Su hombro, tanto en sentido figurado como literal, fue algo en lo que me apoyé más veces de las que puedo contar. Fuerte, firme y siempre ahí, a cualquier hora, en cualquier momento de desesperación.
Ahora ese hombro ya no está.
Y me encuentro llorando, no solo por la pérdida de un amigo, sino por el peso de todo lo que aún tenemos que llevar, ahora sin él.
No puedo creer que a partir de hoy todas nuestras conversaciones, nuestros momentos compartidos, nuestras risas y nuestra tranquila determinación solo existan en el recuerdo.
Ahora él forma parte de la historia.
Pero nosotros, los que quedamos, seguiremos adelante.
Continuaremos con esta labor, por difícil que sea, por solitaria que pueda parecer a veces. Seguiremos luchando por los derechos de los hombres bielorrusos que se niegan a matar y por un futuro en el que la paz no se considere un delito.
Descansa en paz, querido Rudi.
Siempre estarás con nosotros, en cada palabra que pronunciemos, en cada hombre al que ayudemos, en cada «no» que resuene contra la locura de la guerra.
Olga Karach (Nota de Mambrú: Olga es directora de la organización ‘Nuestra Casa ‘ , Nash Dom)
Imagen destacada de esta entrada: Lectura «Run Soldier Run» en la Karlstorbahnhof de Heidelberg el 3 de octubre de 2023. Foto de Stephan Brües.
