Las enseñanzas de las acciones noviolentas de todos los tiempos, y no los ejércitos y sus crímenes contra la humanidad, son la única esperanza para una paz duradera que contribuya al bien común y a la armonía de todas las personas en todas partes.
Comunicado del colectivo antimilitarista de Zaragoza ‘Mambrú’, ante a el ataque militar de EEUU en Venezuela
Manifestamos nuestro rechazo y preocupación por la nueva operación militar de EEUU, esta vez en territorio venezolano, que incluye bombardeos a infraestructuras civiles y el secuestro de personas. Se esté de acuerdo o no con el gobierno de Venezuela esta agresión constituye una violación de los derechos y principios internacionales, específicamente el de no injerencia en asuntos internos y la libre determinación de los pueblos.
El uso de la fuerza militar contra la integridad territorial y la independencia política de Venezuela no solo amenaza la vida de la población civil sino la seguridad de los derechos humanos en el continente americano y en todo el mundo.
Más allá de la motivación neocolonial y extractivista por el control de los recursos naturales de Venezuela en beneficio de las multinacionales estadounidenses, esta nueva operación militar lanza al mundo el mensaje de que se atacará a cualquiera que no satisfaga los intereses políticos y económicos del gobierno del neofascista Donald Trump. Queda así en grave riesgo todo el continente americano y el resto de regiones, puesto que la ambición capitalista no se limita a América y otras potencias militares tienen intenciones imperialistas con sus respectivas operaciones militares en curso.
Como antimilitaristas, insistimos en que la militarización de los conflictos políticos históricamente los prolonga y profundiza la precarización de la vida y la violencia, en particular la patriarcal.
Como antimilitaristas, insistimos en que la militarización de los conflictos políticos históricamente los prolonga y profundiza la precarización de la vida y la violencia, en particular la patriarcal.
No es admisible que tenga que sufrir o morir población civil alguna como resultado de un golpe militar para saquear las riquezas naturales de un territorio o por conquistar un poder absoluto ilusorio.
Por más que estemos en contra de un gobierno alejado del programa social popular que dice proteger y que aplica políticas neoliberales, es inaceptable e injustificable lo sucedido, y abre una nueva era de alarde del golpismo internacional sin tapujos. Animamos a la lucha social a través de medios incruentos para defender los derechos civiles y la soberanía de cualquier pueblo. La resistencia noviolenta, es posible y es eficaz frente a cualquier intervención armada y gobierno sea de la naturaleza que sea.
Las enseñanzas de las acciones noviolentas de todos los tiempos, y no los ejércitos y sus crímenes contra la humanidad, son la única esperanza para una paz duradera que contribuya al bien común y a la armonía de todas las personas en todas partes.
Exigimos el cese inmediato de las hostilidades y una solución pacífica con justicia social basada en la comunicación noviolenta, el respeto de la independencia de Venezuela y la protección de las poblaciones vulnerables de las acciones de guerra.
Llamamos a las organizaciones sociales a la denuncia del militarismo y a la movilización en defensa de los derechos humanos y por el cuidado de nuestras vidas y del planeta. Es imprescindible fortalecer nuestros lazos de solidaridad mundial para evitar mayor impunidad y sufrimiento.

