En las localidades aragonesas el problema de tenencia del ejército no solo es un problema cuantitativo (más de un 3% del territorio de la Comunidad autónoma, en el que Zaragoza aporta ni más ni menos que un tercio de su término municipal) sino, sobre todo social, comunitario, ambiental y ético. Sobre todos estos distintos aspectos proporcionábamos hace unas semanas amplia información y propuestas en el artículo Un Aragón altamente militarizado, en la encrucijada en el que se puede descargar en PDF ese nuevo trabajo de nuestro colaborador Juan Carlos Rois. Como decimos, ese trabajo de investigación incluye, a la vez, diversas propuestas, porque otras ciudades y territorios, sin militarismo, son posibles.

Pero para esta nueva entrada extraemos dos de los apartados del trabajo para centrarnos en que el problema social se explica fácilmente porque el «Misterio de Defensa» mantiene bienes que ni usa ni necesita a pesar del grave problema de vivienda existente. Bienes que en muchas ocasiones fueron adquiridos a título gratuito o con expropiaciones basadas en un interés general que ha desaparecido, pero que no revierten a la sociedad, sino que se usan para la especulación y financiación de armas con su enajenación.

Necesitamos ciudades sin militarismo 

Para un paz estructural se necesita elaborar políticas públicas transversales frente a los riesgos que nos atenazan, ya sean catastróficos, de lucha contra la pobreza y la desigualdad social, ecológicos, de vivienda y gentrificación, de intolerancia y polarización de la convivencia, de recuperación de la memoria histórica u otros relacionados con la seguridad humana. Políticas que pueden ordenar el territorio en función de la utilidad pública y el bien común. Y que pueden acompañar las ansias de paz de sus pueblos con posicionamientos coherentes, aunque choquen con el estatus quo vigente y precisamente para abrir en el mismo una brecha hacia el necesario cambio de rumbo global que requiere nuestro mundo.

Por eso también nos hemos abierto desde mambru.info a servir de altavoz a propuestas de acciones como las que plantea Rois que pueden adoptarse institucionalmente, apoyadas desde las articulaciones de paz, para dar un paso más, de carácter instrumental, sobre el que cimentar ambiciones mayores por una paz con contenidos y que arraigue profundamente en nuestra sociedad.

El pacifismo antimilitarista deberá, a su vez, luchar contra las otras dimensiones de construcción de la paz que rebasan el ámbito de las distintas localidades (ya sea el de la comunidad autónoma, el estado, la unión europea, o las alianzas con otros movimientos de paz y lucha social) pero que competen a los ámbitos locales (donde también hay que luchar por la paz), sociales o de micropoderes que imponen las lógicas de violencia.

Una de las propuestas a la que nos referimos es, sin duda, la de reversión y reutilización social de inmuebles ociosos del «Misterio» de Defensa y de sus vastas «propiedades» en Aragón para otros usos, éstos socialmente útiles (vivienda social, equipamientos comunitarios, energías renovables bajo control público, espacios agroecológicos).

Una de las propuestas a la que nos referimos es, sin duda, la de reversión y reutilización social de inmuebles ociosos del «Misterio» de Defensa y de sus vastas «propiedades» en Aragón para otros usos, éstos socialmente útiles…

Tampoco podemos obviar, como caso llamativo, el refuerzo histórico de la Policía Local de Zaragoza en detrimento de las necesidades sociales de la ciudad. En el ámbito de la Policía Local, el presupuesto municipal de Zaragoza además incluye 80.000 euros para armamento y medios coercitivos (Taser, cuyo abuso de forma generalizada debido a la alarmante falta de regulación a nivel global denuncia Amnistía Internacional).

Tmbién en Zaragoza, la apertura del cuartel de Pignatelli en 2025 se verá reforzada con la apertura del Cuartel Bruil en 2026, financiada con una partida de 100.000 euros, que de nuevo se sustraen de otras necesidades de la ciudad (la instalación policial está consignada al área de Urbanismo) porque amplía la presencia policial en barrios especialmente infradotados de medios y personal en sus necesidades sociales más básicas.

Pero volvemos a centrarnos ahora en el problema social que provoca el ejército en nuestras ciudades, entre otras afecciones, por su acumulación de propiedades, lo que afecta a la calidad de nuestras vidas

El ejército, gran tenedor

Según el inventario general de bienes inmuebles del estado consultado a finales de 2025 en Aragón se mantienen 451 bienes estatales inscritos a favor de Defensa e inajenables conforme a la ley 33/2003. De ellos 120 edificios, 250 bienes rústicos y 50 solares.

Entre los más importantes bienes (estos de carácter demanial) se encuentran el campo de San Gregorio, en Zaragoza, que incorpora la segunda base militar más grande de Europa (aproximadamente 2 millones de metros cuadrados), el centro de maniobras de Montearagón en Huesca (aproximadamente 1 millón de metros cuadrados) o los campos de tiro de Teruel (entre medio y un millón de metros cuadrados).

El listado, debemos advertir, no es completo, porque del mismo se excluyen so bienes afectos al interés nacional, declarados secretos, así como los bienes enajenables al servicio del INVIED, un organismo autónomo militar encargado de la gestión, enajenación y compra de bienes de Defensa, que se estima que pueda tener en gestión de venta entre 200 o 300 inmuebles, el 70% de ellos en Zaragoza (el 2025 vendió 4 locales y obtuvo 980.000 euros por ellos).

Esto sitúa a Defensa como un gran tenedor de patrimonio inmobiliario en la comunidad autónoma, con la particularidad de que la inmensa mayoría de sus instalaciones demaniales no pagan impuestos ni tasas de ningún tipo

Esto sitúa a Defensa como un gran tenedor de patrimonio inmobiliario en la comunidad autónoma, con la particularidad de que la inmensa mayoría de sus instalaciones demaniales no pagan impuestos ni tasas de ningún tipo, ni locales (como es el IBI o las tasas de residuos o basuras por ejemplo), ni comunitarias (como son los impuestos por ejemplo medioambiental o sobre
emisiones de contaminantes o sobre determinados usos y aprovechamientos de aguas embalsadas), a pesar de que sí reciben las contraprestaciones que dichas cargas fiscales financian.

Entre los bienes del gran terrateniente militarista se encuentran algunos dedicados a actividades militares de alto impacto ambiental, como puede ser el campo de San Gregorio, espacios de alta montaña donde se realizan maniobras, los campos de tiro de la provincia de Teruel o la zona esteparia de las inmediaciones de la base militar de Bardenas Reales donde, además, se entrenan ejércitos de los países de la OTAN para perfeccionar sus operaciones militares de injerencia militar y de guerra encubierta.

El problema de tenencia del ejército no solo es un problema cuantitativo (más de un 3% del territorio de la Comunidad autónoma) sino, sobre todo social, comunitario, ambiental y ético.

Es un problema social porque Defensa mantiene bienes que ni usa ni necesita a pesar del grave problema de vivienda existente. Bienes que en muchas ocasiones fueron adquiridos a título gratuito o con expropiaciones basadas en un interés general que ha desaparecido, pero que no revierten a la sociedad, sino que se usan para la especulación y financiación de armas con su enajenación.

El problema de tenencia del ejército no solo es un problema cuantitativo (más de un 3% del territorio de la Comunidad autónoma) sino, sobre todo social, comunitario, ambiental y ético.

Es un problema social porque Defensa mantiene bienes que ni usa ni necesita a pesar del grave problema de vivienda existente.

Es un problema ambiental porque una gran parte de estos terrenos ocupan espacios protegidos y, dado el uso militar que tienen, están altamente expuestos a graves problemas de contaminación ambiental (se tiene detectado por ejemplo el uso de uranio empobrecido en el cercano campo de tiro de Bardenas Reales, lo que contamina los acuíferos y afecta decisivamente tanto a la población ribereña navarra como aragonesa, e igualmente se tiene detectado el uso de contaminantes en operaciones militares en campos de tiro de los valles occidentales y en maniobras realizadas en la reserva de Ordesa y Viñamala).

Militarismo en Aragón
Fuerzas de Operaciones Especiales realizan un ejercicio en el campo de tiro de Las Batiellas en Jaca (Huesca) durante las «Jornadas de apertura de brechas con medios mecánicos y explosivos» («breaching») en un terreno que está siendo acondicionado para la creación de un polígono de combate en población. Foto: Rebeca Ruiz/Jacetania express

Del mismo modo, la limitación de usos a los terrenos limítrofes («zonas de interés de la defensa»), y la prohibición de tránsito y acceso a la población civil a zonas y parajes de patrimonio ambiental aragonés priva a la población del disfrute (y cuidado) de la naturaleza, regalada al interés y la actividad militar.

No se entiende que sean los militares y la organización y actividad militar quienes gestionen (y maltraten) zonas protegidas de alto valor ambiental o zonas de la red Natura 2000 o ZEPAS de aves que, a pesar de necesitar especial protección, deben de ser inmunes a las maniobras militares.

Es un problema comunitario porque los terrenos militares, particularmente los campos de tiro, han provocado constantes incendios que han rebasado sus propios límites y puesto en riesgo poblaciones limítrofes.

Es un problema comunitario porque los terrenos militares, particularmente los campos de tiro, han provocado constantes incendios que han rebasado sus propios límites y puesto en riesgo poblaciones limítrofes.

Así mismo, y por la declaración de Zonas de interés de la defensa, se condicionan los usos y aprovechamientos de tierras y zonas limítrofes a lo militar, se imponen servidumbres, se prohíben usos agrícolas, energéticos o tecnológicos que la autoridad militar no acepta y se generan conflictos diversos con las poblaciones afectadas, como son los casos de la reserva de las salinas de Chiprana, del galacho de Juslibol (afectado por explosiones en el cercano campo de tiro) o los conflictos vecinales y molestias militares provocados en Aineto, Villanueva de Gállego, Tauste, Zuera, Torres de Berrelén, Castejón de Valdejasa, Ariñón y diversas urbanizaciones colindantes con el campo de San Gregorio, o los problemas vecinales en espacios de alta montaña en el valle del Aragón, o los parques naturales de Posets-Maladeta.

Ecosistema militar: un estado dentro del estado

La alta concentración de instalaciones militares operativas en Aragón (con una ocupación de 1/3 de la provincia de Zaragoza y cerca de un 3% del total de Aragón) convierte a esta comunidad en un objetivo militar de primer orden paca cualquier hipotético enemigo militar.

Operan más de 20 de los principales acuartelamientos del ejército de tierra y en Zaragoza se asienta además la sede de una de las principales brigadas militares del ejército de tierra, la brigada Aragón I, compuesta por un cuartel General, un Batallón de Cuartel General, el Regimiento Acorazado Pavía nº 4, el Regimiento de Artillería de Campaña nº 20, el Batallón de Zapadores I, el Grupo Logístico I, el Regimiento de Infantería “Arapiles” nº 62 (acuartelado en San Clemente de Sasebas – Girona) y un Regimiento de Infantería “Barcelona” 63 (ubicado en Barcelona).

Esta brigada ha participado desde 1988 en diversas misiones de injerencia militar en el exterior como es el caso de Bosnia, Kosovo, Albania, Afganistán, Malí, Irak y Letonia y se desplegó igualmente en la ocasión de la DANA de Valencia de 2024.
Además, la base aérea, el Centro Nacional de adiestramiento y el campo de entrenamiento de San Gregorio son varios de los principales activos de la infraestructura y el despliegue de la OTAN, constituyendo su segundo campo de prácticas y entrenamiento al servicio de la alianza.

Zaragoza acoge también una base aérea militar, igualmente imprescindible para el despliegue de la OTAN, en la que operan el Ala 15 (F-18 Hornet, defensa aérea); el Ala 31 (transporte A400M); la ETESDA (escuela seguridad); el GRUNOMAC (mando control); el EADA (apoyo despliegue); la UMAAD (sanidad); la CEFARZA; y el IV Batallón UME. Del mismo modo, cuenta con servidumbres para transportes militares en el aeropuerto de Huesca-Pirineos.

CUADRO Cuadro de principales instalaciones militares del Ejército de Tierra en Aragón

ProvinciaInstalaciónTipoUnidad/Descripción principal 
ZaragozaAcademia General MilitarAcuartelamientoFormación de oficiales, Zaragoza capital.
ZaragozaAcademia de LogísticaAcuartelamientoEntrenamiento logístico.
ZaragozaAgrupación Apoyo Logístico nº 41AcuartelamientoApoyo brigadas.
ZaragozaBrigada ‘Aragón’ IAcuartelamientoUnidad táctica mecanizada principal.
ZaragozaBrigada LogísticaAcuartelamientoSoporte general.
ZaragozaCentro Nacional ‘San Gregorio’Campo maniobras/tiro33.839 ha, mayor de España/Europa; simulación acorazada ​.
ZaragozaRegimiento Artillería Campaña nº 20AcuartelamientoBrigada ‘Aragón’ I.
ZaragozaRegimiento Acorazado ‘Pavia’ nº 4AcuartelamientoTanques y vehículos.
ZaragozaRegimiento Caballería ‘España’ nº 11AcuartelamientoReconocimiento.
ZaragozaRegimiento Pontoneros nº 12AcuartelamientoIngenieros.
HuescaCuartel Sancho RamírezAcuartelamientoDivisión ‘Castillejos’, ejercicios especiales ​.
HuescaRegimiento ‘Galicia’ 64AcuartelamientoCazadores de montaña.
HuescaEscuela Militar Montaña y EspecialesAcuartelamientoFormación EMOE.
TeruelCampos de tiro auxiliaresCampo tiroApoyo maniobras regionales, sin grandes bases.

Por otra parte, el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros nº 12 (RPEI-12), acuartelado en Zaragoza (Monzalbarba, junto al Ebro), incluye una Compañía de Operaciones Anfibias con capacidades fluviales: puentes flotantes (MAN), lanchas rápidas (PL-10/PLMS), buceadores de asalto y zapadores anfibios para cruces de ríos, embalses y rescates subacuáticos.

Aragón alberga además tres de los principales centros de formación militar: La academia General Militar de Zaragoza, de la que fue director Franco durante el reinado de Alfonso XIII  y que  sigue manteniendo un elevado peso de los valores más ultramontanos y un no disimulado culto al tradicionalismo más acartonado y al militarismo providencialista heredado de la dictadura.

También alberga en Calatayud la Academia de Logística, un centro de alta capacitación referente en las especialidades técnicas del ejército, así como una Escuela Militar de Montaña con sede en Jaca.

Alberga también uno de los centros operativos de la UME en España y dispone a su vez de un Hospital Militar, de servicio de farmacia propio, de asistencias suplementarias propias (dentales, ortoprotésica y oculares), servicios recreativos, deportivos y culturales propios (El Soto en Zaragoza, colecciones museológicas en Zaragoza, Jaca y Calatayud, bibliotecas y patrimonio cultural de gestión propios), viviendas militares en Montallbarba y San Jorge, servicios de vacaciones y centros recreativos propios, centros infantiles y juveniles de educación y esparcimiento propios, justicia militar,  iglesias propias bajo el mando del obispo castrense (Real Iglesia Parroquial Militar de San Fernando, capilla de la Academia Militar, Capillas de los cuarteles de San Jorge, Base aérea de Zaragoza, del Regimiento de Pontoneros y del cuartel Sancho Ramírez), casinos militares (Casino militar de Zaragoza, Casino de la Brigada Aragón, Casino “El Soto” y otros cuatro más, todos ellos abonados por medio de las cuotas del ISFAS que paga el Estado. A su vez cuentan con medios de comunicación propios (CDSCM «El Soto», Noticias Ala 15. Boletín Brigada I, clubs militares (Club militar Zaragoza, Club “El soto”, Club Brigada I Aragón, Club Academia General Militar, club de la Base Aérea, club Cuartel Sancho Ramírez) y sedes de la justicia militar.

IMAGEN CUADRO Cuadro de despliegue militar en Aragón

Los militares aragoneses, como el resto de los militares gozan de un sistema de previsión social propio y de un sistema de clases pasivas propio y distinto del del resto de servidores públicos así como de amplios programas de movilidad y vivienda a través de un instituto de vivienda propio y exclusivo y de convenios para la homologación y capacitación de sus ¿estudios? a los exigentes estudios y competencias civiles y amplias facilidades para el paso a la vida “civil” mediante los programas de SEPROMIL y lo convenios para la transposición de militares a los cuerpos de policía civil, a los que, de paso, militarizan.

En definitiva, gozan de una especie de estado paralelo, privilegiado y exclusivo dentro del estado y un ecosistema militar que los constituye en un cuerpo peligroso, privilegiado, innecesario y altamente corporativo, con amplia capacidad de penetración en la vida civil, puertagiratorismo y elitismo, pernicioso para los territorios de las localidades que ha sutraido , o en los que se asienta.


Artículo relacionado: descárgate el informe completo en https://mambru.info/un-aragon-altamente-militarizado-en-la-encrucijada/


Imagen destacada de esta entrada: soldados españole realizan un ejercicio de combate urbano. Foto: Sergio García/El Correo                   


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