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	<title>pacifismo - Mambrú</title>
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	<description>Info antimilitarista desde 1985</description>
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	<title>pacifismo - Mambrú</title>
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		<title>La historia de la insumisión: perseverancia, imaginación y mucho coraje Tras veinte años sin mili revisitamos la entrevista a un insumiso preso.</title>
		<link>https://mambru.info/la-historia-de-la-insumision-perseverancia-imaginacion-y-mucho-coraje/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[mambrú.info]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Apr 2021 22:07:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[En Pie de Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este mes de marzo que acabamos de cerrar, con más pena que gloria, celebramos un especial aniversario sin mili en el Reino de España: el pasado día 9 se cumplieron 20 años del decreto que plasmó su suspensión. Nos costó unos pocos menos acabar con ella, pero para conseguirlo 50.000 jóvenes nos declararamos insumisos y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="wp-block-paragraph">Este mes de marzo que acabamos de cerrar, con más pena que gloria, celebramos un especial aniversario sin mili en el Reino de España: el pasado día 9 se cumplieron 20 años del decreto que plasmó su suspensión. Nos costó unos pocos menos acabar con ella, pero para conseguirlo 50.000 jóvenes nos declararamos insumisos y 1.670 fuimos encarcelados <a href="https://mocvalencia.org/en/content/en-leg%C3%ADtima-desobediencia-tres-d%C3%A9cadas-de-objeci%C3%B3n-insumisi%C3%B3n-y-antimilitarismo">por negarnos a cumplir el servicio militar y la prestación sustitutoria</a>. En la calle, en la revuelta, nos acompañó el abrazo de miles y miles de personas. Perseveramos, fuimos La Desobediencia, estallido&#8230; fuimos junco salvaje&#8230; Somos el viento. Esa es la historia de la insumisión: perseverancia, imaginación y mucho coraje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde hace muchos años marzo es un mes de fuertes contenidos simbólicos para el pacifismo antimilitarista, algunos positivamente eperanzadores como éste que recordamos hoy o como el <a href="https://twitter.com/mambruAAMOC/status/1375044504487653380">inicio noviolento de la revolución siria</a>, que traeremos aquí también <a href="https://mambru.info/informe-sobre-el-movimiento-noviolento-sirio/">de nuevo</a> en breve. Otros negativos, como el comienzo la <a href="https://mambru.info/saturacion-toxica-y-devastacion-de-la-salud-en-iraq-i/">guerra de Ira</a>q en 2003, que tratamos en nuestra anterior entrada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En homenaje y recuerdo  todas las gentes insumisas, da igual si de aquí o de Siria, Myanmar, Yemen, Egipto, Sudán, o de cualquier otra parte del planeta, volvemos a publicar una entrevista realizada al insumiso aragonés Chabier Nogueras por la revista Rojo y Negro en octubre de 1994, cuando este insumiso llevaba ya 8 meses encarcelado. «Trabajamos por una participación democrática real, horizontal, por la voluntad de la mayoría popular, por despertar el deseo de vivir dueños y dueñas de nuestra propia vida y de nuestro destino».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque los tiempos cambian, pero los sueños que rompen las cadenas permanecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">#insumisiónalestadoalaiglesiaalmaridoalpartidoyalpatrón <br>#lollamandemocraciaynoloes <br>#recuerdosqueteregalainternet</p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h3 class="wp-block-heading">La historia de la insumisión, revisitada:</h3>



<h3 class="wp-block-heading"><br>Entrevista al insumiso aragonés Chabier Nogueras<br>Revista Rojo y Negro, octubre de 1994</h3>



<div style="height:32px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Chabier Nogueras es uno más de los insumisos presos en segundo </em>grado. <em>Tiene </em>29 <em>años </em>y <em>este último lo está gastando en la cárcel de Zaragoza, si </em>es <em>que antes la dispersión no le agracian con un billete de turista para cualquier otro cementerio de vivos. Ha crecido con la CGT de Aragón </em>y <em>con</em> <em>los nuevos movimientos sociales. Ahora debería estar trabajando en Ruesta en la reconstrucción de otro viejo sueño colectivo. Pero un día el Juzgado le mandó una carta y&#8230; no estaba perfumada</em>.</p>



<div style="height:22px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h6 class="wp-block-heading"><em>Rojo y Negro.— </em>Ya han pasado más de cinco años desde que te hiciste insumiso.</h6>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Chabi.— </em>Si, desde 1989, han sido cinco años nerviosos, de miedo, de incertidumbre&#8230;,pero también de ilusión, de esfuerzo recompensado socialmente, de apoyo mutuo inimaginable y sobre todo de un crecimiento personal y colectivo hermoso, en la resistencia y en las ideologías, para unos tiempos y unas generaciones de jóvenes asediados por el integracionismno, la decepción, el consumo y el individualismo. Siendo unos críos nos emborrachamos de utopía y la hemos hecho valer, costara lo que costara, contra el derrotismo cómodo occidental. La historia de la insumisión está escrita con perseverancia, imaginación y mucho coraje.</p>



<h6 class="wp-block-heading"><em>RyN.— </em>¿Qué dice el Estado de todo esto?</h6>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Chabi— </em>Con el nuevo diseño de la imagen de lo militar&nbsp;que está presentando al Ejercito ante la opinión pública, casi infantilmente, como un elemento pacificador y garante de libertades, a pesar del drama internacional de las últimas guerra y de la represión de la objeción de conciencia. A través de la reforma de la Ley de Objeción y el proyecto de nuevo Código Penal pretenden salvar la situación de oposición, seguir justificando hipócritamente la defensa y cumplir muy aplicadamente con las exigencias capitalistas para ganarse plaza en el Nuevo Orden Mundial.</p>



<h6 class="wp-block-heading"><em>RyN.— </em>Y vosotros los insumisos ¿qué queréis?</h6>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Chabi— </em>Sencillamente promover un debate social lo más amplio posible sobre el tabú de la defensa y avanzar en la desmlitarización para construir justicia social. Y eso asumiendo las consecuencias de nuestra acción directa para apelar a la capacidad de razonar y al sentido de justicia de la mayoría. Las demandas sociales jamás se atienden desde un modelo de Estado basado en una representación política artificial que, fundamentalmente, defiende los intereses de unos pocos privilegiados gracias a la aculturización social y el monopolio de la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que está claro que el sistema democrático vigente es un fraude. Nosotros trabajamos por una participación democrática real, horizontal, por la voluntad de la mayoría popular, por despertar el deseo de vivir dueños y dueñas de nuestra propia vida y de nuestro destino. El movimiento antimilitarista es tan pedagógico como revolucionario. O al menos así lo queremos y por eso nos esforzamos en el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC).</p>



<h6 class="wp-block-heading"><em>RyN.— </em>¿Y la cárcel?</h6>



<p class="wp-block-paragraph">Chabi— Ese es el lado oscuro de este sueño. También lo que más mito y drama arrastra. Es triste tener que llegar a la cárcel para movilizar las conciencias. La cárcel es una maquinaria de castigo corporal y de exclusión alienante. La cárcel no tiene alma, es pura tortura física y psicológica. Se nos quiere hacer creer, y es sólo una ilusión siniestra, que para ponernos al abrigo de la delincuencia es necesario y suficiente meter a algunas decenas de miles de personas en la cárcel. Pero el problema radica en la alienación a través de la incultura y en la desigualdad social. En la cárcel sólo quedamos los pobres y los disidentes. Si queremos soluciones, hay que ocuparse de las causas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La cárcel es un mal social. Su abolición es una necesidad lógica porque se trata de un sufrimiento estéril, una actitud realista, porque existen alternativas, y una exigencia de equidad si queremos ir hacia una sociedad sin clases. Pero sobretodo es un signo de humanidad, de ética y de moral. Evitar el sufrimiento ajeno debería ocupar un rango elevado en la escala de valores de este mundo moderno insultantemente avanzado.</p>



<h6 class="wp-block-heading"><em>RyN.— </em>Algo más&#8230;</h6>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Chabi— </em>Pues&#8230;, que ya llevo ocho meses aquí adentro, que el tiempo pasa a pesar de todo y que&#8230; un beso a la familia y a mi querida Geles. No sólo existe esta cárcel, afuera hay otra y no es menos canalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h3 class="wp-block-heading">ACTUALIZACIÓN</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Desde mambru.info le hemos pedido actualmente a Chabi una cronología de su periplo antimilitarista desde sus inicios en el activismo desobediente hasta su salida de la cárcel de Torrero en Zaragoza dentro de la campaña de insumisión, y nos ha escrito ésto:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Participación activa en el movimiento antimilitarista como miembro del Colectivo Alternativo Libertario de Zaragoza. Colaboro en la fundación de la coordinadora antimilitarista Mili-KK de Zaragoza, una iniciativa del Colectivo de Objeción y Antimilitarismo de Zaragoza.MOC para extender la lucha antimilitarista.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Me tallan el 17 de octubre de 1984. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Firmo la Declaración colectiva de objeción a la mili &#8211; carta colectiva- rechazando la ley de 28/12/1984 y objetando también a la prestación sustitutoria en una acción pública en la Delegación de Gobierno de Zaragoza el 26-10-1987 coincidiendo con el desestimiento del recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de Objeción de Conciencia). De este modo renuncio de facto a la prórroga a la mili que mantenía por estudios. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Participo en la III Presentación pública de Insumisión en CRM de Zaragoza y negativa expresa a cumplir el SMO: 23-5-89.  </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Procesamiento militar: 31-12-1989 (libertad provisional). </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Ratificación ante Juzgado de Instrucción nº 5 de Zaragoza: 28-5-1993 (por pase a jurisdicción civil por nuevo código penal de aplicación 1-1-1992). </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>En 1992 me adhiero al Colectivo de Objeción y Antimilitarismo de Zaragoza y fundo el colectivo de insumisos del mismo grupo (sus antiguos miembros habían sido amnistiados) para extender y hacer valer la estrategia de desobediencia civil diseñada por el MOC frente a los juicios a insumisos y la cárcel en las sucesivas asambleas locales en las que participábamos.  </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Juicio Juzgado Penal nº 6 de Zaragoza: 27-12-1993 (condenado a 1 año de cárcel con suspensión de todo cargo público y de derecho de sufragio durante el tiempo de condena más pago de costas de juicio. Al concluir la condena excluido del SMO salvo caso de movilización por guerra).</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Renuncia condena condicional: 12-1-1994. &#8211; Ingreso en prisión (2º grado- régimen cerrado): 24-1-1994. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Plante (desobediencia-quebrantamiento condena): 15-5-1994 (acción de encierro público-detención y aplicación de segundo grado en régimen cerrado). Condenado a 1 mes y 1 día (se acumula a pena anterior de 1 año por insumisión). </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Excarcelación cárcel de Torrero: 28-2-1995.<br><br></li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-css-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph">Imagen destacada: Acción antimilitarista en los juzgados de Zaragoza. Foto: Zaragoza Rebelde</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph">Artículo relacionado: <a href="https://mambru.info/porque-funciona-la-resistencia-civil-1/">https://mambru.info/porque-funciona-la-resistencia-civil-1/</a></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-en-pie-de-paz wp-block-embed-en-pie-de-paz"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3FPrPD6OTn"><a href="https://mambru.info/porque-funciona-la-resistencia-civil-1/">Porqué funciona la resistencia civil (1)</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Porqué funciona la resistencia civil (1)» — En Pie de Paz" src="https://mambru.info/porque-funciona-la-resistencia-civil-1/embed/#?secret=Buxq8PgkvQ#?secret=3FPrPD6OTn" data-secret="3FPrPD6OTn" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Cómo funciona el militarismo?</title>
		<link>https://mambru.info/como-funciona-el-militarismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[mambrú.info]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 May 2020 09:40:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ejército]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La comprensión de la violencia restringida como violencia directa que ejerce el militarismo no permite salir del círculo de la violencia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="wp-block-paragraph">El principal objetivo del militarismo es imponer la dominación (de clase, de género, de razas, de creencias, de recursos, de conocimiento, de tecnología, de acceso a los medios naturales y ahora también de acceso a un medioambiente sano en un contexto de agotamiento, por destacar algunos casos específicos), en una especia de “capas de cebolla” que construyen una espiral de dominaciones, por medio de la violencia organizada y mediante tecnologías tanto visibles y abiertas como sutiles y ocultas, ya sea de carácter específicamente militar, paramilitar y policial, así como de sesgo inespecífico, de índole aparentemente no relacionada con el militarismo ni con la idea de defensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, responde a la idea básica, que Utopía Contagiosa ha definido en su libro ya aludido antes como “paradigma dominación-violencia”<a href="#footnote-1" id="footnote-ref-1">[1]</a> (compatible con otros enfoques y otras definiciones de paradigmas que aluden a la “explotación”, o  al “patriarcado”, o bien al “capitalismo”, a la “depredación”, etc., para referirse específicamente a la aplicación de las ideas perversas de dominación y violencia alusivas a otras miradas diferentes, como la anticapitalista, la feminista, libertaria o la ecologista, por ejemplo), que consiste en establecer la organización de la violencia como estrategia de construcción de las relaciones sociales y la dominación como objetivo de ésta violencia organizada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La complejidad de la violencia es asombrosa. No existe “una” violencia, sino diversas dimensiones violentas, que operan interconectadas, tal como ha definido principalmente Galtung<a href="#footnote-2" id="footnote-ref-2">[2]</a>:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Violencia directa, que es vivible y evidente en forma de agresión</p>



<p class="wp-block-paragraph">Violencia estructural: que hace relación a la violencia (invisible) de las estructuras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Violencia cultural, que hace relación a las ideas y creencias que legitiman la violencia directa y estructural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo habitual es que sepamos definir como violencia la que es más visible y tiene autores fácilmente reconocibles y “personales” (la violencia directa) pero que no consideremos como violencias las que ocurren en un sustrato más oculto y que aparentemente “nadie” ejerce como tales violencias. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La comprensión de la violencia restringida como violencia directa no permite salir del círculo de la violencia y origina impotencia a la hora de “luchar” conta la violencia más sutil y oculta que, en definitiva, potencia y amplifica la violencia directa. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Usando un cuadro que tomamos prestado de Utopía Contagiosa (cuadro 4)<sup><a href="#footnote-3" id="footnote-ref-3">[3]</a></sup> podremos esquematizar mejor la idea que intentamos transmitir.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><img decoding="async" src="https://mambru.info/wp-content/uploads/2020/05/image1-1.png"><br><span style="text-decoration:underline;">Cuadro 4: Dinámica de la violencia directa</span></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ocurre que la violencia oculta, amén de ser mucho más extendida y masiva, es la base que cimenta las violencias reconocibles y forma parte de una estructura de violencia que se interrelaciona con la violencia directa (Cuadro 5) y que convierte en violenta a la sociedad sin necesidad de ejercer ninguna violencia de forma personal:</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><img decoding="async" src="https://mambru.info/wp-content/uploads/2020/05/image2-1.png"><br><span style="text-decoration:underline;">Cuadro 5: Relaciones entre violencia directa y estructural</span></p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe una tercera violencia, la que hemos llamado “violencia cultural”, que genera una cultura que convierte la violencia en la principal metodología de construcción política, económica, ecológica y social de nuestras sociedades. Y por tanto sucede también que la lucha contra la violencia es inofensiva si no lo es contra las otra violencias ocultas, estructurales, culturales y se vuelve, a la larga, un refuerzo más de la suma de las otras violencias (Cuadro 6). </p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><span style="text-decoration:underline;"><img decoding="async" src="https://mambru.info/wp-content/uploads/2020/05/image3-1.png"></span><br><span style="text-decoration:underline;">Cuadro 6: Relaciones entre las tres violencias</span></p>



<p class="wp-block-paragraph">A éstas tres violencias podemos sumar una cuarta “violencia”, definida por Utopía <sup><a href="#footnote-4" id="footnote-ref-4">[4]</a></sup> como violencia sinérgica Es un vector que hace que la interrelación de las otras tres violencias entre sí, reforzándose mutuamente, genere algo más que la mera suma de estas, una realidad de violencia global, un marco paradigmático de violencia (Cuadro 7).</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><img decoding="async" src="https://mambru.info/wp-content/uploads/2020/05/image4-1.png"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta múltiple violencia organizada se establece en múltiples dimensiones y nos afecta en todas y cada una de ellas, ya sea como personas, como grupos sociales, como sociedades o como ecúmene del planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nivel de interrelaciones y de la vida cotidiana. Violencia directa, aprendizaje social de la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nivel de relaciones sociales, jurídicas e institucionales. Violencia estructural, instituciones injustas, orden jurídico injusto, …</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ideología: muro de las creencias incuestionadas que nos impiden saltar más allá de sus límites. Violencia cultural que legitima la lógica de la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y actúa sobre nosotros:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Imponiendo unos valores y una práctica culturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ortodoxia no nos deja pensar fuera de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Imponiendo una práctica social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Organizando la violencia hacia dentro y en las relaciones con otros pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lucha contra la violencia, por ello, implica actuaciones “de lucha” en y contra todas y cada una de estas violencias y requiere la interrelación de estas luchas, mediante estrategias alternativas de <em>reconstrucción</em> (frente a la violencia directa), <em>reconciliación</em> (frente a la estructural), <em>resolución</em> <em>de</em> <em>conflictos</em> (frente a la cultural) y de <em>paz</em> <em>global</em> (frente a la sinérgica). De lo contrario, los efectos multiplicadores de las violencias hacen que las respuestas sean incapaces de quitarle poder a la sinergia de las violencias y, por ello, opera la espiral de violencias que vivimos como una maldición en nuestras sociedades. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero volviendo a nuestro tema, el militarismo, por lo dicho hasta ahora aparece como un sistema de múltiples planos, cada uno con sus propias lógicas e interrelaciones, que se nos impone y afecta decisivamente a nuestras vidas y funciona sin necesidad de un impulso determinado, con una especie de automatismo “natural” que genera procesos, tendencias, vectores de fuerza. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tomemos para ello prestada la idea de un ecosistema, en este caso el ecosistema militarista, que por sí se impone a cada uno de los organismos integrantes del mismo y crea lógicas que aparentemente son naturales, sutiles, y no necesitan directamente de nuestra participación consciente ni de nuestra aquiescencia para su desarrollo. Aclaremos que la analogía es meramente una analogía, una aproximación parabólica y, lo que es peor, tomada por una persona de letras, no de ciencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como se dice,  este funcionamiento en cierto modo sin “actor” y anónimo, entendido como un conjunto de relaciones, en este caso sociales, interdependientes y que se retroalimentan, es lo que permite la estabilidad del sistema global, basado en gran parte en nuestra “aceptación” omisiva, de forma que podemos estar convencidos de que todo ello no forma parte de nuestra vida, ni nosotros de su dinámica, y sin embargo contribuir soterradamente, pasivamente, a su reproducción y refuerzo, como por ejemplo, trabajando en una empresa que fabrica armas, o depositando nuestro dinero en un banco o en un fondo de ahorro que invierte en guerras, o participando de la idea de que hay que cerrar las puertas a los inmigrantes, o consumiendo productos fabricados con el coltán, o reforzando las relaciones de dominación de género y obviando el papel de víctimas invisibilizadas de las mujeres en los conflictos o las guerras. O consintiendo que se realicen operaciones militares en el exterior. O exigiendo mayores medidas de seguridad y control ciudadano. O alimentando las aparentes reivindicaciones sindicales de los cuerpos militares o paramilitares. O consumiendo cine, …</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hace falta que participemos activamente en su promoción, porque, sin más, ya participamos de su dinámica e interrelaciones con independencia de nuestra mayor o menor adhesión personal, y se nos impone como una realidad “natural”, “incuestionada” y “sutil”, oculta en sus “inocentes” intenciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada uno de estos planos tiene sus propias dinámicas, sus propios ritmos y evoluciones (y a veces involuciones), sus propias lógicas internas y provocan efectos propios. Pero, además, están ampliamente interrelacionados entre sí, construyendo a su vez procesos y dinámicas más complejos y globales, la idea de un sistema global que hemos aludido antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello nos sitúa ante una especie de interrelación de planos y de intercambio dentro de ese hábitat de dominación-violencia, lo cual nos permite trazar dinámicas más amplias entre:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los distintos planos entre sí</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los distintos procesos, a distintos ritmos, que se dan en cada plano </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las diferentes escalas de valores que actúan en cada plano</p>



<p class="wp-block-paragraph">La interrelación de planos, la combinación de procesos, ritmos, velocidades, etc. que veíamos en el cuadro 1, nos permite entender que el militarismo se desarrolla en forma vectorial, como el producto de la suma de todos estos sistemas, generando una especie de sinergia que es más que la mera acumulación de procesos o la mera suma de estos, para pasar a ser una entidad más grande y compleja</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><img decoding="async" src="https://mambru.info/wp-content/uploads/2020/05/image5-1.png"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta presentación en dimensiones nos permite, a su vez, analizar de forma más compleja cada dimensión particular y combinarla con las demás, lo que nos daría vectores, tendencias, de mayor o menor refuerzo de determinados factores del militarismo y sinergias que hacen tan difícil no solo comprender en su extensión el complejo del militarismo, sino también “<em>desinventar</em>” sus lógicas, desmilitarizar la sociedad. Porque, al igual que la hidra, tiene mil cabezas y, como con ella, donde cortamos una, puede nacer otra…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conviene tener en cuenta todas estas dimensiones diferentes del militarismo porque son las que lo enraízan en el paradigma de dominación-violencia que sirve como marco global a nuestro mundo y lo encubren, de forma que sus elementos parecen “invisibles” e inamovibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la actualidad, como tendremos ocasión de abordar más adelante, el militarismo como subsistema está produciendo una verdadera vuelta de tuerca expansiva en todos los planos, reclamando desde sus premisas el enfoque militar para casi cualquier problema planetario, desde la movilidad humana a las nuevas tecnologías, pasando por los planos ecológicos, del propio malestar social, la vigencia cultural y práctica del patriarcado, o la gobernanza internacional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ello hace que la suma de planos a la que nos referimos esté provocando graduales cambios políticos hacia la militarización global; cambios que, a pesar de su radicalidad, no parecen apreciables al no ser observados con perspectiva y formar parte de nuestro hábitat diario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las características de este entramado del que formamos parte de una manera más o menos anónima es que, además, nuestra omisión colaborativa es tan clave para su mantenimiento como la adhesión explícita de sus impulsores. Como con mucha intuición y empeño han sabido ver los resistentes a la guerra y antimilitaristas de todos los tiempos, todo lo que no sea combatirlo es, sencillamente, alimentarlo. De ahí la importancia de la lógica de la crítica, de la desobediencia y de la insumisión en la lucha antimilitarista.</p>



<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<ol><li> <a href="http://www.utopiacontagiosa.org/2012/10/01/publicado-el-libro-politica-de-la-noviolencia-y-lucha-social-del-colectivo-utopia-contagiosa/">Utopía Contagiosa. <em>Política Noviolenta</em> …”</a> Pág. 215, <a href="#footnote-ref-1">↑</a></p></li><li> Galtung. <em>Paz por medios pacíficos. Paz, conflicto, desarrollo y civilización.</em> Bakeaz. Bilbao 2003. <a href="#footnote-ref-2">↑</a></p></li><li> Utopía Contagiosa. <em>Política</em>… Pág. 217, <a href="#footnote-ref-3">↑</a></p></li><li> Utopía Contagiosa. <em>Política</em>… <a href="#footnote-ref-4">↑</a></p></li></ol>



<p class="wp-block-paragraph">El texto de este artículo está extraído de <a href="https://mambru.info/manual-para-entender-el-militarismo-y-luchar-por-la-desmilitarizacion/">“Manual para entender el militarismo (y luchar por la desmilitarización)”</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Imagen destacada: Secuencia que se convirtió en viral de un grupo de militares del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra ejerciendo como «agentes de autoridad»  para reducir a una mujer tras un incidente en un supemerc</em>ado.</p><p>The post <a href="https://mambru.info/como-funciona-el-militarismo/">¿Cómo funciona el militarismo?</a> first appeared on <a href="https://mambru.info">Mambrú</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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