El debate sobre la seguridad en Europa, y en todo el mundo, suele estar atrapado en una trampa discursiva: o te rearmas o te rindes. Sin embargo, un reciente artículo de Kepa Bilbao Ariztimuño en El Correo nos ha abierto las puertas a alguna gente a aclarar una alternativa que cada vez gana más peso: la defensa civil noviolenta.
Como acaba de hacer el blog Política Noviolenta, y respaldando su análisis, queremos desarmar, como él, el viejo realismo político, apoyándole y apoyándonos en datos reales sobre la eficacia de la noviolencia: los de las evidencias estadísticas que revelan el histórico estudio de las investigadoras estadounidenses Erica Chenoweth y Maria J. Stephan.
Como decíamos, desde el blog Politicanoviolenta.org se ha recogido el guante, planteando un apasionante debate. ¿El método? Analizar los argumentos del escepticismo tradicional frente a las réplicas de las defensas alternativas noviolentas, las cuales se sostienen sobre esa base que el realismo clásico suele ignorar: la mencionada evidencia estadística. Más tarde resumiremos las posiciones de ambos artículos. Antes nos permitiremos un importante prefacio porque poca gente, entre la que, al parecer, no se encuentra el autor de «Repensar la guerra», parece manejar datos científicos en este debate.
Datos contra relatos: por qué la defensa civil noviolenta supera a la militar
Cuando se debate si la defensa civil noviolenta puede sustituir a la militar, el bando escéptico suele zanjar la cuestión tachando la noviolencia de «ingenua», «idealista» o «inviable» ante un agresor violento. Sin embargo, este argumento comete un error profundo: desconoce la evidencia estadística disponible.
La gran revolución del debate: el estudio Chenoweth-Stephan
Para entender la solvencia de lo que plantea Política Noviolenta a Bilbao, hay que entender el peso del estudio “Por qué funciona la resistencia civil”. Chenoweth y Stephan analizaron inicialmente 323 campañas de resistencia (tanto violentas como no violentas) que tuvieron lugar a lo largo de todo el siglo XX (entre 1900 y 2006) con objetivos de máxima intensidad: derrocar regímenes, expulsar ocupaciones extranjeras o lograr la autodeterminación.
Los resultados científicos destruyeron los prejuicios de la época:
- El doble de eficaces: Las campañas no violentas tuvieron éxito en el 53% de los casos, frente a solo un 26% de éxito en las campañas armadas. Posteriores datos, recogidos desde 2006 a 2015, hablan de un descenso las tasas de éxito general del conjunto de las resistencias, pero, sin embargo las respuestas desarmadas triplican ahora en éxito a las militarizadas.
- Transiciones estables: Los países que lograron sus objetivos mediante la noviolencia tuvieron una probabilidad muchísimo mayor de convertirse y mantenerse como democracias estables y pacíficas tras el conflicto, evitando caer en nuevas dictaduras o guerras civiles.
…el cambio de paradigma es tal tras la publicación en la primera década de este siglo, y posteriormente, de los datos recopilados por las investigadoras americanas que…/….destacamos la prioridad de difundir sobre todo esas evidencias, hoy en día aún apenas conocidas…
Reconstrucción del debate: datos frente a tradición
1. El mito de la «inviabilidad» táctica
- La postura escéptica (tradicional): Argumenta que frente a un ejército invasor o un régimen sanguinario, la población civil no armada está desprotegida y la noviolencia está abocada al fracaso o a la masacre. Considera que la fuerza militar es la única defensa «real».
- El argumento de quienes apostamos por la noviolencia: Apoyándonos en el estudio de las investigadoras americanas, somos capaces de demostrar empíricamente que la resistencia civil es estratégicamente superior porque tiene barreras de entrada mucho más bajas. Un conflicto armado de resistencia o guerrilla es sumamente restrictivo,ya que exige combatientes jóvenes y una compleja logística de armas y financiación opaca (lo que limita la participación al 5% o menos de la población). La noviolencia permite que participe tanto infancia, como personas ancianas, clase trabajadora y funcionariado. Al movilizar masas críticas masivas (la regla del 3,5% de Chenoweth indica que un gobierno tiene muy difícil resistir si el 3,5% de la población se moviliza activamente), la resistencia civil paraliza el tejido económico e institucional del agresor, forzando la deserción de sus propias fuerzas de seguridad.
2. La respuesta ante la represión extrema
- La postura escéptica (tradicional): Sostiene que si el oponente es un tirano o un ejército dispuesto a masacrar, la resistencia civil no violenta es inútil si no responde con fuego.
- El argumento de quienes apostamos por la noviolencia: Los datos demuestran un fenómeno estratégico llamado jiu-jitsu político: igual que en ese arte marcial, se usa la fuerza del atacante, habitualmente la inercia de su peso, en su contra. Cuando un régimen violento ataca a una población civil que mantiene estrictamente la disciplina noviolenta, el coste político para el opresor es catastrófico. Esto acelera las divisiones internas en las élites del agresor, destruye su legitimidad internacional y provoca que sus propios soldados se nieguen a disparar contra compatriotas desarmados. La respuesta violenta de los defensores, por el contrario, suele justificar y cohesionar la represión del atacante.
3. Noviolencia ¿Utopía o alternativa real de defensa?
- La postura escéptica (tradicional): Ve la defensa militar como una necesidad pragmática e inmediata, relegando la noviolencia a protestas puntuales o complementos secundarios.
- El argumento de quienes apostamos por la noviolencia: Planteamos que si las naciones invirtieran en entrenar, organizar y preparar a toda su sociedad para la Defensa Civil Noviolenta (DCN) —mediante huelgas generales coordinadas, boicots absolutos, sabotajes pacíficos de infraestructuras de transporte y redes de comunicación alternativas— con el mismo presupuesto y rigor con el que se financia a un ejército, la capacidad de disuasión sería total. Ninguna potencia extranjera puede gobernar un país si el 100% de su población se niega a cooperar de forma organizada.
Nuestra conclusión: el peso de la evidencia
El debate que nos plantea el artículo no es una discusión moral o filosófica sobre si la violencia es «buena» o «mala». Es un debate puramente empírico y estratégico.
Mientras el escepticismo tradicional sigue anclado en la inercia del siglo XX creyendo que la seguridad solo emana de la boca de un fusil, Política Noviolenta se sitúa en la vanguardia de la ciencia política moderna. Los datos macrohistóricos de Chenoweth y Stephan le dan la razón: la resistencia civil noviolenta no es una alternativa blanda; es, estadísticamente, la opción de defensa más eficiente, sólida y con mayor probabilidad de preservar la libertad de una sociedad.

El debate con Kepa Bilbao planteado por Política Noviolenta
A continuación, sintetizamos este cara a cara en tres grandes ejes que desmontan los mitos de la defensa armada.
1. El mito de la «inviabilidad»: Cuando la ciencia política habla
- El argumento escéptico (Kepa Bilbao): Aunque la noviolencia es éticamente atractiva, la desobediencia masiva es excepcional, difícil de coordinar y muy vulnerable ante un ejército invasor o una represión extrema. Por tanto, la noviolencia no puede sustituir a las armas, sino ser solo una «dimensión complementaria».
- La réplica de la Noviolencia: Esta visión nace del desconocimiento de la historia y de la ciencia política contemporánea. En su célebre estudio empírico ¿Por qué funciona la resistencia civil?, las investigadoras americanas Erica Chenoweth y Maria J. Stephan analizaron más de 300 conflictos a lo largo del siglo XX. ¿El resultado? Las campañas noviolentas fueron el doble de efectivas que las armadas (53% de éxito frente al 26%, más del doble, o incluso el triple, desde una perspectiva del estudio de los datos más actualizada, como apuntamos más arriba). La resistencia civil es estratégicamente superior porque suma a toda la población (no solo a combatientes) y tiene la capacidad demostrada de paralizar las instituciones y la economía de cualquier invasor.
2. La trampa del «realismo» militar: Con las armas siempre se pierde
- El argumento escéptico (Kepa Bilbao): En un mundo inestable de guerras híbridas, la vulnerabilidad no es una política de paz. Renunciar a las capacidades de defensa militar propia no produce mayor seguridad; se requiere una «disuasión defensiva» y una combinación de instrumentos donde la fuerza esté bajo control democrático.
- La réplica de la Noviolencia: Exigimos certezas absolutas a la noviolencia, pero no medimos con la misma vara a la defensa militar. Con la defensa militar siempre se pierde. Incluso sin entrar en guerra, el rearme destruye recursos públicos que deberían ir a sanidad, educación o vivienda para fabricar instrumentos de muerte. Además, hablar de «disuasión defensiva» o «control democrático de la fuerza» es un autoengaño: son conceptos atrapados dentro del viejo paradigma de dominación-violencia. No se puede hacer diplomacia preventiva real mientras se juega bajo las reglas de someter al enemigo mediante las armas.
3. Defender el territorio vs. Defender a la sociedad
·El argumento escéptico (Kepa Bilbao): El derecho internacional (como el artículo 51 de la ONU) reconoce la legítima defensa ante el límite trágico de la política. No todas las guerras son iguales; las guerras defensivas o de liberación tienen una causa justa y moral que las diferencia de la agresión pura.
·La réplica de la Noviolencia: Para la ética noviolenta, todas las guerras son iguales: injustas, violentas y destructoras. Siguiendo la máxima de Gandhi, la paz está en los medios como el árbol en la semilla. La noviolencia jamás defiende el «entreguismo» o la no-resistencia; al contrario, propone profundizar en la defensa, pero cambiando radicalmente el sujeto. La defensa militar prioriza las fronteras y el Estado; la defensa alternativa noviolenta pone en el centro al ser humano. Lo que se defiende activamente a través de la cooperación y la desobediencia civil es el tejido social: el derecho a la vivienda, la salud, la educación y el medioambiente.
La posición de Política Noviolenta es que una cosa es donde nos lleva Kepa, y otra es donde debería estar el debate, que también es en la ética noviolenta y en la coherencia política; imprescindibles desde el punto de vista noviolento.
Para Mambrú, siendo eso indiscutiblemente así, el cambio de paradigma es tal tras la publicación en la primera década de este siglo, y posteriormente, de los datos recopilados por las investigadoras americanas que, aún coincidiendo plenamente con esa óptica, como no puede ser de otra forma, destacamos la prioridad de difundir sobre todo las evidencias, hoy en día aún apenas conocidas, y no sólo ese posicionamiento moral ya de por sí de sobra conocido que es el que manitene el antimilitarismo desde siempre.
Imagen destacada de esta entrada: Portada del libro de Erica Chenoweth y María J. Stephan reproducida en el blog de la Colectiva Zurciendo el Plantea
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